Perek 4, Mishná 15, continuación…

 

 

Rabí Yanai dice: No está en nuestras manos [entender o explicar] el bienestar de los malvados ni las aflicciones de los justos. Rabí Matiá Ben Jarásh dice: Adelántate a saludar a toda persona [que encuentres], y sé cola de leones y no seas cabeza de zorros

 

Aunque hemos visto que en varias ocasiones el Tratado de Abot intenta responder la pregunta más inasequible que tiene la humanidad: ¡Por qué los malvados a veces prosperan y los justos sufren? Rabí Yanai admite que ningún ser humano posee la capacidad de responder esta complicada incógnita. Los exégetas sugieren algunas hipótesis que podrían encontrarse detrás de destinos aparentemente injustos y bonanzas inmerecidas. Por un lado encontramos la desventura que sufren algunos hombres justos; algunos sostienen que, aquellos que sufren son sometidos a pruebas duras para aumentar su recompensa en el Mundo Venidero, como dice el versículo: a fin de afligirte y de ponerte a prueba, para hacer el bien por ti, en tu final.[1] Otros sostienen que en ocasiones el Todopoderoso les manda sufrimientos para que los demás vean y aprendan la lección. Otras veces son castigados por no haber celado el honor del Creador, reprochando a aquellos que transgreden la Torá y las Mitzvot.

 

Por otro lado, el motivo de la fortuna que gozan algunos transgresores, es porque ellos están recibiendo la recompensa de los pocos actos buenos que pudieron haber realizado en este mundo, de modo que en el Mundo Venidero recibirán las consecuencias de sus actos. Otros dicen que el Todopoderoso les otorga bienestar en calidad de préstamo, hasta que esta persona procree un hijo, que sea merecedor de aquellos bienes recibidos. Otros sostienen que, se les concede prosperidad, para que tengan recursos para poder regresar al sendero correcto, y ser merecedores de dicha recompensa. También puede ser posible que estén recibiendo bienestar, gracias al mérito de las obras de bien de algún antepasado...[2]

 

Sin embargo, Rabí Yanai evidentemente considera que ninguna de las respuestas mencionadas son las que determinan el destino de las personas, la Mishná anterior concluyó diciendo: No te fies en tu propio entendimiento, pues este tema no es algo racional para el ser humano, estos enigmas, son designios de la Providencia Divina y están fuera del alcance de la mente del hombre: Porque ante Ti, mil años son como ayer que pasó,[3] ¿qué representa la breve duración de la vida humana delante de los sucesos desde la creación hasta su fin? ¿qué representan los 120 que puede vivir el hombre con los 5800 años que lleva el mundo? Cualquier intento por querer comprender los enigmas de la existencia, será como moler agua. La misión del ser humano no es investigar lo que no va a entender, sino que debe estudiar y cumplir el Mandato Divino, independientemente de si comprende o no lo que quiere el Creador de él.

 

Se compara a un hombre que ingresa a una sala cinematográfica, después que transcurrió una hora del inicio de la proyección. Se sienta y mira la pantalla; a los diez minutos se sale cuando todavía falta una hora más para que finalice el filme. Si le pedimos que nos de su opinión acerca de la película que vio, seguramente nos traerá una serie de argumentos sin sentido, aplaudirá los actos de los bandidos y reprochará los actos de quienes buscan la justicia, ¿qué pretende este hombre, ver solo un trozo de la trama y entenderlo todo? Si él hubiera visto la película de principio a fin, entendería mucho mejor el papel que desempeña cada uno de los actores, y le quedaría más claro todo...

 

Un judío que se encontraba de paseo, entra a un Bet Haknéset, y a la hora de sacar el Séfer del Ejal, observa que el Gabay (administrador) le concede el privilegio de subir a un Cohén que se encontraba en el fondo del recinto. Siguió con el Levi que estaba sentado en la primera fila, y para invitar al tercero, cruzó todo el recinto para invitar al que se sentaba en el extremo derecho. Al final del servicio, el visitante se acercó al encargado y le preguntó: No entiendo tu proceder, “¿por qué no invitaste a aquel Cohén? ¿No te diste cuenta qué es un hombre más anciano y aparenta ser más sabio que el que tú invitaste? Y si tenías al lado a otro que es Levi ¿Para qué fuiste a buscar al otro que se encontraba mucho más lejos? Y así prosiguió cuestionando su proceder.

 

El encargado esbozó una sonrisa y le dijo: “Por tus preguntas me doy cuenta de que es tu primer día en este lugar, y por lo tanto no entiendes porque lo manejé de ese modo. Si hubieses venido semanas atrás, te hubieras dado cuenta de que las invitaciones a subir al Séfer Torá fueron adecuadas. El Cohén que invité hoy, viajó en la semana y requería recitar la Berajá de HaGomel, el Levi que sugeriste, subió la semana pasada, y el Israel que subió, tenía aniversario del fallecimiento de su padre, por lo que requería decir Kadish en su memoria.,,,,

 

Todo aquel que pone toda su confianza en la Justicia Divina, comprenderá que el Creador todo lo tiene previsto, nunca deja cabos sueltos, todo lo creó a Su voluntad, en Su decisión no existe arbitrariedad ni iniquidad, Sus caminos son todos justos y equitativos, Él es un juez de absoluta verdad. Él puede ver el pasado, presente y futuro. Él puede ver y entender todas las complicadas relaciones, intenciones y factores ocultos. Nuestra inteligencia por sí sola nunca alcanzará a comprender que es lo mejor para nosotros y tampoco podrá saber quien es justo y quien es malvado ante Sus ojos, pues no conocemos a ciencia cierta ninguna de las acciones de nuestros semejantes. A veces vemos ciertos actos que nos parecen extraordinarios, pero ¿sabemos cuál fue la verdadera intención? Tal vez lo realizó buscando vanidad, ambición u otro pensamiento impuro. Lo mismo aplica con las faltas, no conocemos que fue lo que arrastró a sucumbir a ese hombre ante la tentación…

 

 Además, ¿poseemos realmente la visión para saber cuándo las personas son felices y cuándo no? ¿Cuántas personas millonarias viven miserablemente ahogados en tristeza y depresión? ¿Cuántas personas conocemos que viven con lo más básico e indispensable y viven con plenitud?

 

No está a nuestro alcance saber o entender el “bienestar” del malvado, ni saber si esta persona es verdaderamente malvado o si realmente es feliz. Lo mismo podemos aplicar a quien consideramos una persona justa, que a nuestro juicio aparenta sufrir desventura: Dijo el más sabio de los hombres: Y observé toda la obra del Creador, ya que no podrá el hombre entender la acción que se hace bajo el sol; por más que se afane el hombre por buscar, no podrá hallarlo, y también si dice el sabio saber, no podrá saberlo.[4]

 

Solamente de Él emana la Bondad absoluta; Él conoce lo que es bueno para el destino de cada uno y bajo este criterio decide la situación particular de cada ser, su disposición ante cualquier escenario será como la de aquel bebé en el regazo de su madre, ¿Acaso él se pregunta por qué su madre lo mueve de un lado a otro, o por qué después de alimentarlo le da palmadas en su espalda? ¡Ni siquiera se le ocurre preguntar! Él confía en los brazos protectores de su madre. Así debe ser la postura de una persona que posee fe en el Creador; no duda y ni siquiera pregunta acerca de lo que pudiera devenir… © Musarito semanal.    by Elias E. Askenazi

 

 

“El hombre de fe, no tiene preguntas; y quien las tiene, no encontrará respuestas”.[5]

 

 

 

 

 

 

[1] Debarim 8:16.

 

[2] Ver Mijtab MeEliahu, tomo 1, pag. 15.

 

[3] Tehilim 90:4.

 

[4] Kohélet 8:17

 

[5] HaGaón Rab Eliézer Menajem Shaj.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

© 2014. Musarito Semanal. Todos los derechos reservados.